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Consensos, prioridades y solicitudes hacia el Estado

Debate

Patricia Lucki y Jorge Luis García hablan sobre consensos, prioridades y solicitudes hacia el Estado.

lucki

Patricia Lucki - Empresaria

Patricia Lucki - Empresaria

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina; y MA en Comunicaciones por la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Adicionalmente, ha cursado y obtenido Diplomados y Certificaciones en Logística, Mercadeo, Innovación, Gerencia de consorcios de exportación, Gestión de proyectos, Liderazgo inclusivo, Herramientas de E-learning, etc.

Habla y escribe en 6 idiomas, español, inglés, hebreo, francés, portugués e italiano (en orden de dominio).

Se ha desempeñado en gerencia regionales en corporaciones tales como DHL, UPS, TerraLycos, y es actualmente Consultora en Mercadeo estratégico y alternativo, comunicación pública e institucional, procesos de innovación, con acento en E-marketing y medios digitales.

También es publicista alternativa, gestora en innovación, agente certificado en e-business.

Con más de 18 años de actividad privada, como Directora General de PNL NEGOCIOS SA, PNL, COMUNICACIÓN DIGITAL y PLASTICARDS PNL SA.

Consensos, prioridades y solicitudes hacia el Estado 

Por Patricia Lucki

Voy a comenzar por redefinir el tema, el hilo conductor debería ir por expectativas, valores y objetivos.

En mi posición como presidenta de Fundacion-i,  que persigue agregar valor a la sociedad a través de la innovación, brego día a día por convencer dentro y fuera de las instituciones, tanto educativas como productivas,  buscando romper paradigmas, abrir las mentes a la creatividad, fomentar una educación creativa. Busco impulsar  la creación de valor saliendo de la zona de confort de las prácticas adquiridas y consabidas. Planteo que ha llegado la hora de  tomar los riesgos y las ventajas de crear, entre otras cosas, una nueva cultura.

Una cultura que vaya al fondo de las cuestiones en lugar de quedarse en la apariencia, en la letra muerta, en el titulito sobre el escritorio. En el certificado de calidad de procesos, que no analiza el proceso. En los requisitos formales más allá del bien común.

Por otra parte, como vicepresidenta de ANGEL,  una asociación que busca apoyar a pacientes de enfermedades gen éticas y sus familias, vivo frustrada viendo morir niños y niñas, viendo a sus familias sufrir solas, desamparadas, huérfanas de interés en ellas, en su situación. Ahogadas por la burocracia y los intereses creados. No las atiende el estado porque no las atiende la sociedad.

Son víctimas involuntarias de movimientos seudo políticos o seudo intelectuales; unos, que ven al estado como innecesario y superfluo, porque no entienden la fortaleza de pertenecer a un colectivo,  mientras que los otros, lo ven como una camisa de fuerza hacia ciertos grupos o peor aún, como un coto de caza.

Para estos grupitos influyentes de la sociedad,  los enfermos no son económicamente rentables, no son suficientes para formar un movimiento político o colocar un candidato. No son tan pobres como para dar lástima y recibir la migas de la caridad, ni tan ricos como para costear los astronómicos costos de los tratamientos o comprar voluntades.

Mientras el mundo evoluciona dentro de la economía del conocimiento, que privilegia los valores y sentido de la vida para las personas, dejando a la tecnología que cargue con el día a día de trabajo rutinario, parece que nuestra cultura local favorece la indiferencia, el individualismo y la falta de profundidad. Prefiere copiar y no crear.

Entonces, al no existir  objetivos comunes, basados en valores humanos, posiblemente nos formamos falsas expectativas.

Creemos que lo que nosotros queremos, es lo que todos quieren.

Porque para que existan consensos, deben existir esas metas que todos queremos lograr. No se trata de la tiranía de la mayoría o de una o varias minorías. Se trata de avanzar en un camino, basados en una hoja de ruta.

Consenso significa que no existen alternativas;  todos nos ponemos de acuerdo o nada sale.

Pero no podemos consensuar sobre intereses particulares.

Y en una discusión de sordos, todos tienen razón, porque nadie escucha al interlocutor.

Entonces, estamos obviando la principal solicitud hacia el estado, esto es, que funcione como un verdadero estado, protegiendo los intereses de todos.

garcia

Jorge Luis García - Escritor para Desarrollo Hoy

Jorge Luis García - Escritor para Desarrollo Hoy

Ha trabajado en el área de comunicación institucional de la Universidad Rafael Landívar, Techo y Hábitat para la Humanidad. Actualmente trabaja como voluntario en el programa de gestión comunitaria de Techo con comunidades del departamento de Santa Rosa.

¿Qué pedimos? 

Por Jorge Luis García

La Plaza de la Constitución está casi desierta. Es de noche y los faroles alumbran a las pocas personas que caminan por ella. Al centro de la toma, un chelista toca algunas notas en su instrumento. “No estamos solos”, se lee, seguido de “#Somospueblo”. Segundos después se une a la música el famoso canto que asegura que: “El pueblo unido jamás será vencido”. Con un video de 30 segundos se promovió la marcha que salió de la Corte Suprema de Justicia la noche del 4 de julio.

Me parece que este es el primer anuncio que veo para convocar (si mal no recuerdo un vídeo pasado de la Coordinadora Estudiantil Universitaria de Guatemala era más para establecer la postura de los estudiantes, que para llamar a las movilizaciones). El estilo del audiovisual deja ver el posicionamiento actual del movimiento. De manera muy sobria y emocional informa sobre la hora, fecha y lugar de la caminata y remata con un “#RenunciaYa a la oscuridad”. Una llamada de acción ya no dirigida al Presidente sino al ciudadano.

A pesar de algunos intentos de “desconvocar” a las marchas (que fueron denunciados como falsos) el movimiento ciudadano continúa. Se estima que al menos 5,000 personas participaron en la caminata nocturna del fin de semana pasado. La consigna #JusticiaYa es la que está más vigente y aunque hay peticiones muy concisas dirigidas a la Presidencia, el Congreso y las Cortes, aún se ven otros reclamos menos explícitos y un poco más ambiguos.

 

Es obvio que el descontento popular se enarbola en gran parte por la coyuntura de las elecciones próximas. En las movilizaciones los mensajes alusivos van desde los #ReformaElectoralYa hasta los famosos #NoLeToca contra el candidato de Lider. Pero ¿qué podemos pedir como ciudadanos ante el escenario electoral actual?

En las primeras marchas recuerdo que alguien en Facebook pedía la disolución inmediata del gobierno actual y la institución de uno presidido por Claudia Paz y Paz. Quizás una petición bien intencionada, pero por mucho, muy alejada de la realidad y del orden democrático.

La semana pasada un par de amigas crearon sendos videos como parte de una asignación de una de sus clases de la universidad. Creo que reflejan el sentir actual de varios jóvenes (al menos los de los círculos en los que me manejo). Se discute sobre el voto nulo, sobre votar por el menos peor. A pesar del mismo descontento, las posturas respecto a estos temas difieren, así como difieren los mensajes en las marchas y como, de seguro, diferirán las decisiones en las urnas.

¿Podremos llegar a algún consenso en los pocos meses que quedan del gobierno de Otto Pérez Molina o en los aún menos que faltan para las elecciones? Es poco probable, pero se vislumbra una luz. La corrupción –finalmente– ha sido señalada directamente como un grave problema para el Estado. La falta de representatividad en las propuestas de los partidos políticos también se hace cada vez más evidente. Con eso, aunado a recién despierta voluntad de sectores más amplios de la población guatemalteca, se podría dilucidar cuáles son las prioridades por las cuales abogar en los tiempos que se avecinan.

 

 

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