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Photo credit: BarelyFitz via Visualhunt / CC BY

Delincuentes de “buena familia”

17/12/2015

Por Elizabeth Rojas publicado en El Salmón

El trágico homicidio del ciclista Juan Pablo Gularte, cometido por Rodrigo Banús Asturias, ha desnudado nuevamente la pobreza mental de una parte de esta sociedad, más empeñada en las formas que en los fondos y que tan bien describe Marta Casaús, en Linaje y Racismo, como una pigmentocracia, es decir, “Espectro de los colores raciales, horrible fantasma, pesadilla: arriba el que se vanagloria de ser blanco, de sangre española, abajo el que es indio y entre ellos el mestizo”, en palabras de Alejandro Lipschutz.

Tal clasificación viene desde la época colonial y se perpetúa en términos como “buena familia”, “gente decente”, “gente bien”, “familia conocida” y otros semejantes, para dejar claro que no todos somos ni valemos igual.

Esta distorsión de la realidad lleva a usar sustitutos adecuados para las palabras que pueden parecer ofensivas: No diga homicidio, diga accidente. No diga homicida, diga joven recién graduado de la universidad, no diga que huyó sin prestar auxilio, diga que se presentó días después a las autoridades.

Y se leen en redes publicaciones lamentando esta “tragedia para dos familias”, equiparando la situación de ambas, haciendo énfasis en que se ambas se conocían y que es muy duro lo que vive la familia Banús, al punto de hablar más del homicida que de Juan Pablo, su víctima.


Photo credit: BarelyFitz via Visualhunt / CC BY

Así las cosas, nos enteramos de que Rodrigo Banús Asturias pide disculpas a las familia, que la viuda, en un gesto de grandeza pide que el sindicado no vaya a prisión y que la jueza otorga una fianza de Q300,000 y le concede arresto domiciliario.

Todo armado para esas historias melodramáticas a las que somos tan propensos. Excepto que…

Lo que la ley dice es:

No gozará del beneficio la persona que en el momento del hecho se encontrare en alguna de las situaciones siguientes:

1) En estado de ebriedad o bajo efecto de drogas o estupefacientes.

2) Sin licencia vigente de conducción.

3) No haber prestado ayuda a la víctima, no obstante de haber estado en posibilidad de hacerlo.

4) Haberse puesto en fuga u ocultado para evitar su procesamiento

Es inevitable preguntarse:

¿Le tendrían estas personas compasión al homicida si no perteneciese a su estrato?

¿Es menos delito por conocerse las familias?

¿Tenemos un doble estándar para nuestros conocidos y el resto de las personas?

¿Es sano victimizar al victimario?

Lo más probable en este país cuya justicia funciona con base a apellidos, es que Rodrigo Banús Asturias, como los otros homicidas, salga absuelto o con pena conmutable. Seguirá suelto, como quienes han segado la vida de otros ciclistas y peatones. En otro lugar le darían varias décadas de prisión y el caso sentaría precedente. No en Guatemala, donde seguimos mentalmente en la Encomienda.

Lo que no se puede permitir, por ser un insulto a la memoria de Juan Pablo Gularte y al dolor de su familia, es equiparar lo que ambas familias están viviendo, como un mecanismo perverso de justificar la irresponsable conducta de alguien que iba a exceso de velocidad, con licencia varios meses vencida, comiendo en el auto, quien ni siquiera paró a auxiliar a su víctima, y luego ocultó el carro y se protegió en un hospital. Salió hasta que tuvo garantía de no ir a la cárcel. Rodrigo Banús cometió todos los agravantes que la ley señala.

Puede ser un drama para la familia Banús Asturias, pero jamás comparado a la tragedia de la familia Gularte. Una nena crecerá sin su papá, esa es la dimensión. Una vida no vale ni Q300,000 ni diez veces eso.

Esa doble moral que manejamos es la que lleva a señalar a OPM y Baldetti, pero callar en cuanto a los expolios de los grandes empresarios, la misma que santifica a una víctima de femicidio e ignora a todas las demás, la que hizo que no importara que aquí murieran con saña infinita un cuarto de millón de personas, porque eran de los “otros”, los que no tienen el apellido como justificante.

Diciembre es buen mes para evaluar nuestra escala de valores y el nivel de coherencia que profesamos.

Esta tarde a las 17:30 habrá una manifestación en el Obelisco en homenaje a los ciclistas que han perdido la vida por la irresponsabilidad de conductores como Rodrigo Banús Asturias.

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