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Patricia y Lucrecia

Digno de confianza, hambre de confianza

Debate

Patricia Letona y Lucrecia de Arredondo discuten sobre la confianza y cómo puede existir el hambre por confianza.

Patricia Letona - Consultora de iniciativas de comunicación

Patricia Letona - Consultora de iniciativas de comunicación

Comunicadora Social con más de 15 años de experiencia. Se ha desempeñado profesionalmente en múltiples campos relacionados con comunicación social y política, relaciones públicas, generación de contenidos, administración pública y gobierno electrónico.

Ha sido invitada a participar en distintos eventos y a organizaciones de talla internacional, especialmente en Norte América y Europa, tanto en temas de fortalecimiento de capacidades para las mujeres, participación política y en tecnología de comunicación e información, enfocados a hacer más eficientes las administraciones y mejorar las calidad de vida de las personas y comunidades.

Actualmente se desempeña como profesional independiente y lidera desde Futura Consult RRPP, iniciativas de comunicación para la puesta en valor de desarrollos comunitarios y marca ciudad.

 

Digno de confianza, hambre de confianza

Por Patricia Letona.

Ser digno de confianza es una cualidad muy estimada y cuando la tenemos se nos considera valiosos como personas y como marca. Simón Bolívar decía “La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan”.

Las palabras de este político y militar conocido como El Libertador, cobran vigencia hoy día en el campo social y el entorno profesional.

La confianza forja respeto, certeza, fortalece vínculos y genera crecimiento pero a la vez exige de nosotros como profesionales, como marcas, un compromiso ético de coherencia con los valores que promulgamos.

La gente tiene hambre de confianza, necesidad de poder creer en algo o en alguien. Las experiencias en las que los clientes se han enfrentado a engaños producidos por una falsa expectativa de satisfacción de una necesidad o incumplimiento de un pacto profesional provocan una crisis de confianza y un deterioro de las relaciones, de allí también la pérdida de la lealtad.

Nuestra marca personal, comercial o empresarial cobra valor en la medida en que las personas confían en nosotros y que seremos capaces de satisfacer sus necesidades en forma continuada. Es decir, que pueden tener la certeza en que tanto hoy como en el futuro obtendrán de nosotros el valor que esperan.

Sin embargo, ganarnos esa confianza no es tarea fácil, así como tampoco lo es entregar la nuestra. Se trata de un compromiso de doble vía. Exige de nosotros integridad y apego ético a un pacto de valores mutuamente aceptados.

Ya decía Sócrates “porque descanso en la confianza de que digo la verdad, y ninguno de vosotros debe esperar otra cosa de mí”. Igualmente nuestros clientes ansían poder confiar en nosotros, en nuestras marcas y en que nuestro servicio profesional será lo que hemos pactado.

En el sentido contrario, ya lo decía el novelista británico Graham Greene, “Es imposible ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo. Y el poeta latino Décimo Junio Juvenal en el siglo I “Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”. Una vez esto confirma el hambre de confianza que tiene la gente, lo confiese o no.

La confianza en los otros pasa también por la confianza en nosotros mismos. Si nosotros no creemos en nuestra capacidad profesional o en el valor de marca que podemos ofrecer ¿Cómo esperar que los otros lo hagan? En este sentido cabe mencionar dos de los 12 significados aplicables a la palabra confianza que incluye el diccionario de la Real Academia Española: Esperanza firme que se tiene de alguien o algo y la seguridad que alguien tiene en sí mismo.

Como una consideración final, no se trata solamente de ganarse la confianza de nuestros colegas y clientes sencillamente satisfaciendo sus necesidades; exige de los profesionales un estricto apego a un código de ética que, como marca personal, sean esa columna vertebral donde descanse la confianza en sí mismos y la esperamos proyectar en los demás.

Lucrecia de Arredondo - Comunicadora Social

Lucrecia de Arredondo - Comunicadora Social

Licenciada en periodismo por la Universidad Panamericana, ha trabajado en varios talleres de comunicación a nivel universitario y con profesionales de los medios. Se desempeña como consultora en comunicación y relaciones públicas, trabajando actualmente para la empresa Belcorp.

Su experiencia laboral la ha llevado a trabajar con el Ministerio de Salud y la OPS en talleres de educación, con Motorola Solutions en el mapeo de mercados para la radiocomunicación, en la Fundación Latinoamericana AVINA como consultora en comunicación, en el Gabinete de Desarrollo Rural Integral elaborando un mapeo para la implementación de la Política de Desarrollo Rural Integral, en Telediario, Siglo 21 y Radio Sonora como reportera de los segmentos de Salud y Vida, Ciencia y Tecnología, Cultura, Económicas, Farándula, entre otros.
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Digno de confianza, hambre por confianza

Por Lucrecia de Arredondo.

La confianza es una característica que nos puede distinguir del resto, pero esta no es tan fácil de lograr, en la vida nos enfrentamos a distintos públicos, hagamos de cuenta que tenemos frente a nosotros 100 personas de las cuales 40 de ellas son nuestros amigos, familia y personas muy cercanas que siempre hablaran bien de nosotros, este público es el que confía en nosotros en un 100%.

Del otro lado tenemos otras 40 personas que aplicaremos el dicho que nadie es monedita de oro para caer bien, a ellos por más obrad que hagamos jamás ganaremos su confianza. De las 100 personas nos quedan 20 de las cuales podemos ganarnos su confianza, podemos tener actitudes generadoras y transformarnos en “dignos de confianza”.

Cuando trabajamos en construir reputaciones, en el arte de las relaciones públicas generar confianza es primordial, desde el momento que entablamos la relación de primera línea con nuestro cliente, el cual se transformará en algo más que un cliente de servicio, el objetico es hacer crecer una relación donde nuestro cliente sienta que con nuestra asesoría se cubran sus necesidades.

Muchas veces las personas creen que relaciones públicas se trata de construir una imagen sin cimientos, como el pintar una casa mal construida, esto definitivamente NO SON relaciones públicas.

Les explico cómo funcionan las relaciones publicas y como están vinculadas con la Confianza; imaginemos que usted tiene un terreno, en este quiere construir una casa, en la que pueda vivir confortablemente y lleguen sus amigos a visitarle.

Usted confiará en un buen arquitecto para hacerlo, no se lo daría a cualquier persona que toca a su puerta, pide referidos dentro de sus contactos hasta llegar a un buen constructor que le ayude a desarrollar sus ideas. Usted busco alguien que antes hubiera demostrado su calidad de profesional.

Ahora transformemos la casa de sus sueños en su reputación, en la imagen que usted quiere comunicar ya sea propia o de su negocio. Uno de los primeros pilares en generar la confianza con su público meta es NO mentir, Usted no tiene necesidad de mentir, la verdad siempre sale a la luz.

Al construir una reputación debemos recabar todas las cualidades y características que hacen que nuestro cliente o producto tengan ese valor diferencial del resto, por ejemplo su historia, las relaciones que ha construido. Acá es donde aplicamos el denominados “endoso a terceros”, recordemos que siempre va ser más valiosos que terceras personas hablen bien de nosotros, nuestra empresa o marca a que nosotros mismos lo digamos, esto incluso puede generar desconfianza.

Si nuestro propósito es construir relaciones duraderas ya sea personal o profesional, el primer punto es no mentir, debemos comunicar nuestras fortalezas y estar dispuestos a asumir retos y saber que la confianza se gana, jamás se compra y será puesta a prueba en situaciones de crisis, ya que en ellas la gente podrá apreciar la diferencia de nuestra forma de actuar.

Si usted esta hambriento de generar confianza ¡gánesela!

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