Tema de la semana: Presencia d…

Tema de la semana: Presencia de marca, reflexión y cierre de…

EthicalBrands.com cierra el ciclo y reflexiona sobre la presencia de marca durante navidad y el 2015,… Read More
lucysolorzano 2 años ago
 
2015: Año gris para las marcas…

2015: Año gris para las marcas guatemaltecas

Elizabeth Rojas critica las estrategias conservadoras de muchas marcas e incita a la interacción con el con… Read More
lucysolorzano 2 años ago
 
Cara a Cara: Presencia de marc…

Cara a Cara: Presencia de marca, reflexión y cierre de ciclo

Zully de la Roca y Luis Fernando Alejos reflexionan sobre la presencia de las marcas y la relación que tenem… Read More
lucysolorzano 2 años ago
 
Inicio » Cara a cara » Participación formal en espacios de gobernanza
cara-a-cara-8

Participación formal en espacios de gobernanza

Debate

Luis Fernando Alejos y Maru Luarca hablan sobre la participación formal en espacios de gobernanza.

alejos

Luis Fernando Alejos - Web Presence Manager en The Purpose

Luis Fernando Alejos - Web Presence Manager en The Purpose

Escritor, artista y comunicador guatemalteco, con una trayectoria profesional diversa que incluye periodismo, marketing interactivo, edición literaria y producción editorial. Responsable de más de 700 artículos sobre entretenimiento, salud, tecnología, cultura, crónica social y eventos corporativos, en publicaciones impresas y digitales.

El guardaespaldas 

Por Luis Fernando Alejos

¿Quién se anima a correr riesgos? Las causas pueden ser populares o, por el contrario, hay también aquellas por las cuales pocos quisieran “rifarse el físico”. Veamos dos casos particulares. La película reciente Kill the Messenger narra la historia del periodista Gary Webb, quien descubre una red mediante la cual se descubren hechos macabros que involucran al gobierno de Estados Unidos. La CIA importaba cocaína de Nicaragua en la década de 1990, para luego ser distribuida entre los ghettos estadounidenses, a cambio de financiar las guerrillas del país centroamericano.

El papel de Webb requería una participación civil, como reportero investigativo del periódico San Jose Mercury News, en una serie de hallazgos que desatarían la ira social de las comunidades afectadas por la sombra de la cocaína, y su respectivo sendero de violencia. Imagínenlo: la Agencia Central de Inteligencia de tu país se asocia con proveedores colombianos para llevar cocaína (crack también) a los afroamericanos más pobres. Esto, a su vez, agita la guerra de pandillas, y así logran obtener financiamiento para las armas de la los Contras.

Cualquiera creería que es el tipo de investigaciones periodísticas con el que sueña un reportero. Claro, hasta que el medio que publica tu trabajo –como sucedió con Webb– se retracta y tu capacidad profesional es cuestionada. A pesar de las repercusiones políticas, fruto de las investigaciones de Webb, el periódico cede a presiones externas, se retracta, y Webb eventualmente presenta su renuncia. Tras explorar otras rutas profesionales, incluyendo la publicación de un libro con investigaciones más extensas sobre el caso de la CIA, el periodista se suicida en 2004.

Ecocidio y un Estado cómplice

Corte a Guatemala, 2015. El río La Pasión es contaminado por una empresa privada, y no existen repercusiones legales. Cito a Carol Zardetto:

“¿Quién es el responsable de esta situación? Se investiga a la causante directa: una sociedad anónima de nombre REPSA. Pero a la hora de deducir responsabilidades debemos ir mucho más lejos. Para empezar, ¿por qué se permite la expansión de la palma africana en un territorio dotado de una extraordinaria riqueza biológica? No solamente es profundamente destructiva. También es conocido que las grandes extensiones de territorio se han obtenido por vías de intimidación y violencia a los pequeños agricultores. Así, mediante el uso de la violencia, los privilegios frente al Estado y su casi asegurada impunidad para sus actos aviesos, las plantaciones se convierten en dueñas y señoras no solamente del acaparamiento del territorio, de las condiciones laborales, sino también de hacer y deshacer con los recursos naturales, obviando normas, cooptando a las autoridades, destruyendo impunemente el país.

Las sociedades anónimas que aparecen como responsables son solamente una máscara para grandes capitalistas guatemaltecos que, desafortunadamente, nunca han mostrado ningún compromiso con Guatemala”.

En vista de que el Estado no se perfila como garante de la fauna exterminada, ni se considera prioridad prevenir este tipo de crímenes industriales, ¿quién saldrá a la defensa de las comunidades aledañas? ¿Quiénes se atreverán a contarle las costillas a las compañías que se involucran en prácticas dañinas para el medioambiente, específicamente en una escala como en el caso del río La Pasión?

¿Quién será el guardaespaldas de las mujeres y hombres que tengan el valor necesario para trascender la denuncia y generar los cambios necesarios?

¿Podemos ser un gran guardaespaldas colectivo, desde nuestro rol eterno de consumidores?

Esperemos que estas no sean preguntas retóricas.

luarca

Maru Luarca - Publicista

Maru Luarca - Publicista

Publicista desde hace 26 años, con experiencia en el manejo de grandes marcas y trabajando en equipo dentro de agencias de publicidad multinacionales. Su experiencia abarca casi todos los departamentos de creación de una agencia: diseño gráfico, creatividad, dirección de equipos creativos, producción final, etc. Se ha desempeñado como consultora de empresas en varios rubros de mercado, incluyendo en su experiencia proyectos y asesorías de comunicación social.

Actualmente se dedica a las asesorías independientes en marketing digital, con enfoque prioritario al planteamiento de estrategia digital, la generación de contenidos y la medición de resultados.

¿La desunión hace la fuerza? 

Por Maru Luarca

 

Es domingo. Día de sol, una mesa al aire libre en medio de un bosque y tiempo para leer. Tengo esta tarea pendiente, saldo de una semana apretada y agotadora y no he tenido tiempo –literal, créame– para escribir estas líneas. El tema en el mail de solicitud para este texto es la “participación formal en espacios de gobernanza” y la información adicional tiene una gráfica que estructura de forma bastante vaga el impacto de marcas en comunidad, caudillos, figuras públicas, partidos políticos y movimientos sociales. Una mezcla bastante amplia y de bordes difusos, debo decir. Como corolario, no fui lo bastante previsora como para leer cuando llegó el mail y ahora estoy como esa tipa descuidada que debe entregar una asignación, pero no tiene mínima idea de cómo enfocarla. Iré por una cerveza y le pediré a las hadas del bosque un poco de luz.

 

Afortunadamente para mí, las hadas son seres benevolentes y solidarios, que traen a la cabaña  junto a un grupo de amigos clase media. Una buena muestra si quisiera hacer un grupo meta para enfoque y estudiarlos en su hábitat natural de domingo. Como anotación a modo de gracia, supongo que ellos estarán preguntándose qué pasa en la vida de alguien como yo: solitaria, sentada en domingo frente a una computadora y tomando notas en un grueso cuaderno espiral. Es cómico como -sin duda- somos el maniquí en la vitrina del frente y tenemos apenas conciencia de ello.

 

Desde hace un tiempo –algunos pocos años, para ser más acertada– tengo claro que los seres humanos somos marcas individuales, bien, mejor o peor trabajadas en beneficio de nosotros mismos, pero marcas al fin. Aún cuando no lo tenemos del todo claro. Y es así como intuitivamente alimentamos la percepción del otro sembrando comportamientos que construyen un holograma de nosotros mismos ante los demás. A partir de ello, construimos las tribus a las que decidimos pertenecer: como las marcas se ubican en sus nichos de mercado, de acuerdo a promesas y premisas que nos convienen, por razones prácticas o como sospecho sucede en la mayoría de los casos, por vocación meramente aspiracional.

 

El grupo vecino es una buena muestra de ello: identifico fácilmente a la “madre-alpha”, ama de casa ideal que sabe todo sobre el asado, la temperatura del carbón, la cantidad de sal en la carne, etc. Junto a ella, imprescindible supongo, el “macho-muy-macho-alfa”: el dueño de la fiesta de domingo. El que más gana, el que tiene “veinte autos a su nombre y no se anda cagando por los trámites de la SAT” a diferencia de los otros machos menores del grupo que se cobijan bajo el ala de sus consejos financieros y tributarios. Hay un “cómico”, cuyos chistes hacen reír hasta a las aves en los nidos vecinos (dijo nadie nunca) y una amplia fauna de individuos menores, parte del coro pero de importancia mínima.

Y a ese punto quería llegar, disculpe usted mi largo preámbulo.

A las minorías y su aparente desapego del poder.

 

Sucede una anécdota que –juzgue usted– parece graciosa adentro de la burbuja de mis vecinos, pero aberrante para los que tenemos otro tipo de percepción de la realidad social y las aparentes reglas que la rigen: hay una persona ausente en el grupo. La madre de una de las familias que se reúnen hoy. Todos preguntan por su ausencia y el esposo repite invariablemente, que no está, que se fue a esa su “babosada de las uñas” (el adjetivo va subiendo de tono conforme aumentan las preguntas, hasta terminar siendo la “mierda de las uñas”). Cada vez, la respuesta del interlocutor es la misma: “ah, sí es cierto verdad. ¿Sigue metida en esa sutrophy wife rocking out babosada?”, y vienen los chistes malos sobre su insumisión, su rebeldía, como si necesitara trabajar, etc. Ríen los esposos opresores, ríen y aprenden los hijos adolescentes y sí, increíblemente, ríen las otras esposas que consideran impensable dedicar un domingo a algo que su amiga valora y que la hace crecer como individuo.  ¿Cómo pueden ser las mismas señoras oprimidas quienes sueltan carcajadas y se unen a las burlas de los opresores en su microcosmos? ¿Qué pasaría si, a la luz de los últimos acontecimientos de nuestro “despertar”, la única mujer en ese grupo dejara de participar en la burla y dejara claro que apoya y ejerce una ética individual que engloba el derecho de su amiga a buscar satisfacción personal y crecimiento a partir de aprender un oficio? Quiero creer que poco a poco iría ejerciendo un pequeño desvío en el orden “natural” de la estructura del poder en su pequeño universo y, con suerte, de su propio destino dentro del mismo.

 

Desde mi punto de vista, que no deja de estar cargado de fe en el ser humano, no existe tal desapego al poder. No es tan simple como suponer que las minorías deciden fundirse con el grupo opresor porque les resulta conveniente o se sienten cómodas. No nos reconocemos oprimidos y el método para huir de la indefensión es dejarse absorber por el grupo que somete y someter a nuestros iguales y, con ello, a nosotros mismos. Aquí de pronto viene a cuento la frase de Foucault, en que se refiere al humanismo como el conjunto de discursos en que nos dicen que cuanto más lejos estamos de ejercer el poder y a mayor sometimiento, más soberanos somos. Entender el poder desde la obra de Foucault nos hace movernos del enfrentamiento personal e histórico del mismo y nos empuja a comprender la microfísica del poder: es una vuelta a la espalda para descubrir que las teorías clásicas del poder no nos permiten evaluar el poder como problema. En otras palabras, diseccionar el discurso tradicional del poder, someterlo a interrogantes individuales y evaluar cómo logra mantenerse a pesar de sus incoherencias, intacto hasta este día.

Quizás entonces, plantear la importancia de reinventar nuestra propia ética como individuos y su incidencia en la colectividad, que sin esa cubierta ética personal termina permeando e inundando nuestra porosidad y jugándonos en contra.

 

Parte de este ejercicio, es abandonar la esfera de actualidad nacional, para evaluarla desde otras experiencias. Salir de la inmersión total de realidad social que empieza a nublar el enfoque, contaminado por la avalancha de información sin filtro (o con una inmensa variedad de ellos) a la que nos vemos sometidos desde el #25A.diversidad nuestras miradas protesta Guatemala

Quizás entonces el ejemplo más parecido sea el #15M del 2011 y el #24M, hace menos de un mes. La primera fecha marca una fase de toma de conciencia: la ciudadanía española de pronto expuesta a explosiones constantes de información, provenientes de todos los frentes y nunca más desde un origen vertical e institucional, comprende que la comunicación con sus pares es una nueva visión del poder y de eso, no hay marcha atrás. Ese #15M también se convierte en el primer ejercicio colectivo de articulación en redes horizontales, descentralizadas, sin liderazgos tradicionales definidos y con mínima organización.

El ataque terrorista a tres días de las elecciones permite al ciudadano español promedio experimentar la información desde una óptica distinta: las noticias provienen de diferentes frentes, vía internet con costo mínimo o nulo y es construida colaborativamente. Abandona el modelo tradicional de interpretación única y sesgada, para convertirse en un órgano vivo alimentado por la propia opinión y la de personas pares. Un movimiento orgánico como primera aproximación a otra forma de poder, que cataliza la indignación en convocatorias para acciones que resultan como el flujo informativo: orgánicas, plurales y anónimas hasta cierto punto.

Claro está, tal como en el caso Guatemala, antes de eso aparecen redes independientes con un enfoque ético hasta cierto punto revolucionario que llevan un poco más de tiempo previo al momento crítico, entregando una visión diferente de la noticia, de su interpretación y de la colaboración de nuevas figuras del periodismo. Indymedia en el caso España, Plaza Pública y Nómada en el caso Guatemala.

Este movimiento, además del simbolismo clave de la población reunida en plazas públicas, deviene en algo muy interesante: la formación de asambleas, formaciones sectoriales y finalmente, nuevos partidos políticos. También aparecen las bases de plataformas como V de Vivienda, Juventud sin futuro, #Nolesvotes.

Independientemente del éxito en las urnas en el muy reciente #24M, es muy interesante que a partir del #15M aparecen nuevas propuestas para incursionar en el poder político desde una ciudadanía que favorece la transparencia y la descentralización, y que generan un creciente impacto social.

¿El hilo conductor y elemento clave? La tecnología como vehículo de organización democrático. Y la formación de otra forma de “desunión” que nos lleva a una nueva interpretación del poder.

Hablo de desunión desde un enfoque revo: estamos habituados a hablar del poder y el ejercicio político y gubernamental del mismo como una fuerza monopolizada. Monolítica. A conveniencia nos repiten que solo la unión dignifica y generalmente, siempre aparece un vivo que quiere manipular a la masa “unida”. ¿Estamos entonces ante un nuevo ciudadano, que genera una nueva ética parcializada y que empuja los movimientos desde una multiplicidad de pequeños grupos que responden  a la protección de sus intereses personales?

 

V de Vivienda, el movimiento que cuestiona desde mayo de 2006 el artículo constitucional que garantiza el acceso a la vivienda de los ciudadanos españoles, pero cuyas leyes no regulan la especulación de precios en la accesibilidad de la misma; es un buen ejemplo de un movimiento alimentado por pequeños colectivos sociales que, además de la protesta y la denuncia de la inflación inmobiliaria, intenta gestionar cambios importantes en la legislación: desde 2009, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha detenido la ola de desahucios que afectaba a cientos de españoles, usando para ello métodos como las concentraciones y negociaciones con los bancos.

rebeldes sin casa

Un poco más allá, las organizaciones sindicales participaron en la redacción de un texto para modificar la ley y detener definitivamente los desahucios y la pobreza energética, acción que ha sufrido reveses desde 2011 pero que culminó en la aceptación de evaluación de la ley de Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sin oposición en el parlamento y con apenas enmiendas, lo que debería resolverse por estos días.

Me robo este texto de Europa Press, para resumir lo que me parece clave de esta acción de protesta ciudadana devenida en ley:  "se ha hecho historia en Andalucía", con esta ILP logrando que se recuerde "la verdadera utilidad de la política", como una "herramienta para defender a los ciudadanos y atender sus reivindicaciones", que está a "su servicio". (Martín de la Herrán, líder de UPyD)

 

Por otro lado, nos queda el ejemplo de Tahrir, en Egipto, que en 2011 logró la caída de Mubarak y prometía convertirse en el inicio de una nueva democracia alejada del autoritarismo político. En cambio, el movimiento se contaminó, desvirtuó y terminó perdiendo fuerza por la ausencia de un liderazgo que cristalice los intereses comunes, poca experiencia en política y exceso de idealismo de los ciudadanos que llenaron la plaza. Después del estallido social, los ciudadanos egipcios han asistido a las urnas varias veces, bajo tres regímenes distintos. Se redactaron dos nuevas Constituciones en el término de un año y finalmente, un golpe de estado restableció el poder vertical y los militares son nuevamente los dueños de la fiesta. Las consignas en la plaza: pan, dignidad y justicia no han sido satisfechas y el país sufre un deterioro progresivo en material de derechos civiles y humanos. Más de 20 mil activistas han sido arrestados a partir del golpe de estado y lo que no ha dejado morir el movimiento es la presencia de algunas ONG, ejerciendo presión sobre los muchos gobiernos que se han sucedido desde entonces.

¿Cuál ha sido la diferencia entre el ciudadano común y corriente en España y Egipto después de las plazas llenas? Quizás la comprensión de una nueva ética de minorías. El nacimiento de un sujeto político real, consciente de sus valores y necesidades individuales y con capacidad de incidir desde la minoría en que se agrupa para conseguir cambios políticos y gubernamentales reales.

El individuo como núcleo de un enjambre de colectivos, ejerciendo un poder desde microestructuras y gestionando cambios desde la gobernanza.

Le podría interesar

cara-a-cara-34

La política del amplificador

Lourdes López y Alejandro Marré hablan sobre las marcas entre el bien de la marca y …

Deja un comentario